Share

Algunas personas que han tomado la decisión de tener una web piensan que ahorrarán dinero y dolores de cabeza si le piden el desarrollo a un familiar o amigo que tiene cierta idea sobre el tema. Pero es sabido que trabajar con gente muy próxima a nivel personal no es lo mejor en muchos casos. Queremos intentar con este post ayudarte a pensar más allá de los favores.

No queremos ponernos a los cuñados en contra. Podríamos hablar de primos, hijos o vecinos, claro. Pero para escenificar un poco hemos elegido este parentesco como ejemplo, que siempre da lugar a generalizar.

No dudamos que hay cuñados expertos. De hecho los verdaderos profesionales pueden perfectamente ser cuñados!

HAZTE ESTAS PREGUNTAS O FORMÚLASELAS A ÉL

– ¿Tu cuñado sabrá cuál es el dominio que más te conviene?¿Te buscará el hosting que se adecúe mejor a tus necesidades? ¿Si tienes un problema, tendrás autonomía para contactar con los proveedores del servicio o tendrás que recurrir a tu cuñado?

– ¿Cómo lleva tu cuñado el tema de posicionamiento en buscadores? El será el responsable de preparar tu web para un buen SEO tanto a nivel código como textos, palabras clave, enlaces e imágenes. ¿Podrá hacerlo bien?

– ¿Cómo hará tu cuñado para que la experiencia de los usuarios de tu web sea óptima?

– Una de las finalidades que tiene más importancia en una web es la optimización para conversiones. ¿Podrá tu cuñado diseñarla para ello?

– Google penaliza a las webs que tardan más tiempo de carga de lo establecido, ¿Sabrá tu cuñado cómo analizar este punto y hacer los ajustes necesarios?

– ¿Tu cuñado tiene experiencia en diseños con un alto nivel de usabilidad? Si no es así, el resultado podría ser poco intuitivo y desestructurado. ¿Hará un estudio de cómo presentar la información? ¿Tendrá en cuenta cómo redactar los mensajes para transmitir correctamente lo que deseas transmitir? ¿El diseño de la web guiará al usuario para que ejecute las acciones que a ti te interesan?

– ¿Tu cuñado podrá darte un servicio rápido y eficiente? ¿Se tomará en serio el trabajo que le encomiendas o priorizará sus temas a los tuyos? Ten cuidado con los favores, estamos hablando de la carta de presentación de tu negocio o de tu actividad que tiene mucho valor para ti.

– ¿Qué experiencia tiene tu cuñado en el tratamiento de imágenes? ¿Puede conseguir muy buenas fotografías para ilustrar los contenidos? ¿Sabrá como comprimirlas sin que pierdan resolución?

– ¿Tu cuñado tiene experiencia para estudiar la visualización correcta en diferentes entornos y dispositivos?

– ¿Sabe algo tu cuñado de las tendencias que se llevan hoy en día en cuanto a colores, imágenes, espacios en blanco y tipografía?

– Si tu cuñado no tiene experiencia difícilmente podrá hacerte una web que luego, si lo deseas, puedas autogestionar de forma fácil. Piensa que con el tiempo tendrás que actualizar contenido o redistribuir información, agregar imágenes o hacer modificaciones. Entonces, tendrás que recurrir nuevamente a él. ¿Y si no está disponible en ese momento para ayudarte?

CONCLUSIÓN

Quizás estas preguntas te ayuden a conocer algunos puntos de relevancia a la hora de decidirte quién se encargará de diseñar tu web. Nuestro consejo: vale la pena invertir en un servicio profesional que repercutirá en ahorro de problemas que a la larga son también dinero.

Share